Auxiliadora Coronada

López Luna: “María Auxiliadora hace de mayo un tiempo de fe, familia y misericordia”

López Luna: “María Auxiliadora hace de mayo un tiempo de fe, familia y misericordia”

Después de un invierno marcado por las intensas lluvias, la primavera vuelve a abrirse paso entre nosotros y, con ella, llega de nuevo el mes por excelencia de la Santísima Virgen: el bendito mes de mayo. Un tiempo especialmente esperado por todos los que formamos parte de esta querida Archicofradía y por la gran Familia Salesiana de la Santísima Trinidad.

En este mes nos reunimos para celebrar, con gozo renovado, las fiestas de la Santísima Virgen bajo su precioso y consolador título de María Auxiliadora. Mayo nos acerca de un modo especial a Ella; no solo la sentimos más cercana, sino que la contemplamos casi al alcance del corazón. Durante los días de novena y en el besapiés, parece como si el cielo mismo descendiera hasta nuestro templo, como si la Virgen asomara entre nubes para escuchar nuestras súplicas y recoger, una a una, las intenciones que depositamos a sus pies.

La novena a María Auxiliadora es siempre un tiempo de abundantes frutos espirituales. Quien se acerca a Ella con fe y confianza nunca vuelve con las manos vacías. Son muchos los hermanos que llegan con una o varias intenciones, y todos podemos dar testimonio de que nuestra Madre escucha. Siempre hay una súplica acogida por Dios, siempre hay una gracia derramada, porque María no abandona a sus hijos, especialmente a aquellos que se acercan con ilusión, con devoción sincera y con ese gesto tan sencillo y tan profundo de besar su pie y confiarle la vida entera.

Y en ese encuentro íntimo con la Virgen descubrimos también el don de la paz. María, como Madre, no solo acoge nuestras súplicas y nuestra gratitud; también nos señala el camino. Sus palabras en Caná siguen resonando hoy con la misma fuerza:

«Haced lo que mi Hijo os diga»

Ahí está la clave de nuestra fe y de nuestra paz.

¿No estamos todos necesitados de paz en lo más profundo del corazón? El mes de mayo no es solo tiempo de cultos, sino una verdadera experiencia de encuentro, fraternidad y misericordia: compartir la novena, reencontrarnos como hermanos, acoger con cariño a quienes vienen de otros lugares y de otros pueblos y hacer de este mes un auténtico oasis de paz.

Porque todo lo que celebramos en mayo tiene su origen en el plan de amor de Dios. El Padre envió a Jesucristo al mundo para mostrarnos su misericordia y quiso necesitar de una Madre. Esa Madre fue María Auxiliadora, que acogió el plan de Dios con aquellas palabras que nunca dejan de conmovernos:

«Hágase en mí según tu palabra»

Desde entonces, el Hijo de Dios tomó nuestra carne en sus entrañas purísimas, y María acompañó siempre el misterio de su vida, de su predicación, de su Pasión, Muerte y Resurrección.

Como verdadera colaboradora del plan de salvación, María vivió plenamente esa revolución de la ternura de la que nos habla el Papa. En Ella se refleja la bondad de un Dios que se inclina ante nuestras miserias y nos acoge en su corazón. Con razón podemos afirmar que nadie como María ha conocido tan profundamente el misterio de Dios hecho hombre.

Este misterio de amor no queda en lo abstracto, sino que se hace vida en nuestras familias. El mes de mayo es también una experiencia de alegría vivida en familia, donde generación tras generación se transmite la fe cristiana y la devoción a María Auxiliadora, tan querida por San Juan Bosco y por toda la Familia Salesiana. Que Ella proteja nuestras familias y las colme del Espíritu de amor, de consuelo y de alegría.

Este año, mayo se presenta de manera muy especial, aglutinando momentos intensos de fe y devoción. Todo ello nos impulsa a vivir este mes con mayor entrega y compromiso cristiano. Como Iglesia viva que camina unida, y como presidente de esta Archicofradía, me pongo a disposición de todos vosotros para vivir juntos este mes bendito, como María se merece. Espero poder saludaros personalmente en estos días de culto y os animo de corazón a propagar la devoción a María Auxiliadora allí donde estéis.

Que Ella nos bendiga, nos proteja y nos lleve siempre a su Hijo.

Feliz mes de mayo y felices cultos en honor de María Auxiliadora.