Ella se hace presente hasta en los detalles más pequeños, tanto es así que por motivos laborales me encuentro escribiendo estas líneas desde Copenhague, donde llevo unos meses viviendo. En Dinamarca no hay casas salesianas, ni siquiera la religión católica es la predominante, apenas hay unas pocas iglesias católicas, pero encontré una pastoral hispana que organiza eucaristías en castellano, en las que participo con frecuencia.